| mistizaje | afirmaciones |
transmisiones |
Yo Soy |
actividades |
enlaces |
En Gasteiz/Vitoria (España), día 14 de
noviembre de 2010
Inocencia
Tú eres amada,
profundamente amada.
Ésta es la
presencia de Dios en tu interior, en tu exterior. Aquí, ahora, todo es amor.
Todo Es Amor.
Recibe este baño
de luz y de amor. Sumérgete en mis aguas ahora, báñate en mis orillas,
disuélvete en mi sol. Como un cuerpo sobre la arena de la playa, no precisas
más que permitirte estar mientras recibes la gran sanación. Toco ahora tu
corazón, el corazón de cada uno de vosotros, acaricio tus pies, me fundo en un
abrazo contigo, me fundo en un abrazo contigo… es tan bonito estar contigo, es
tan bonito…
Mi bendición
alcanza donde alcanza tu mirada, tu imagen del mundo. Toda tu percepción de lo
que es el mundo es ahora bendecida. A través de ti todo ve la luz, todo aquello
que conoces. Y en esta bendición que ofreces al mundo puedes sentir que el
mundo es inofensivo. El momento en que estás amando, cuanto te rodea es
inofensivo. Si te permites esta conciencia eres la mano que amansa las fieras.
Eres intocable, porque estás completamente abierta a todo. Eres incorruptible,
porque te expones completamente a todos, porque en el silencio que guardas
ahora, en la paz, no provocas al otro.
Cuando te
propones simplemente estar, no provocas al otro. Sin embargo, en esa quietud,
en ese silencio, lo más grande de ti se puede expresar, lo más profundo, lo más
poderoso. Es esa tierra de nadie, que es de todos, el espíritu a través de ti
es quien está pisando la tierra en este momento. Cuando te has rendido, no
pretendes nada, sólo te dejas estar desnudo, entonces te atraviesa este relámpago
de conciencia que es el alma. Y se abren todas las cosas que te rodean, se abre
la verdad de todo cuanto te rodea. Puedes verlo ahora. El mundo llama a tu
puerta, todo cuanto existe se te muestra, todo está sediento de amor, en el fondo
todo está sediento de amor. Y si te atreves y estás, y amas, el mundo querrá
beber de ti. Y en ese momento tu fuerza es ese imán que llama a las cosas hacia
tu presencia. Y tu responsabilidad para contigo mismo es no poseer todas esas
cosas que se te acercan, es permitir que los encuentros sucedan sin querer
poseer aquello que ha sucedido.
Esta reunión hoy
aquí es como una flor. Si te la quieres llevar, se muere. Pero si vives lo que
está sucediendo en este momento, el olor de esta flor te cambia para siempre.
Así es la vida en Dios: está siempre cambiando, flexible. Así es la vida si
vibras en tu propio nombre: eres un factor para el cambio constante de todo, y
cada cambio te enriquece, cada cambio te lleva a sentirte más presente en todo
cuanto te rodea y a no poseer nada de todo ello.
Todo Es Amor, Aquí,
Ahora.
Todo Es Amor.
Transmitido en directo para un grupo por
Alberto Saiz Rodríguez
www.mistizaje.com