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En Hoyo de Pinares, Ávila (España), 20 de septiembre de 2008

Cuerpo inmortal

  Tú eres amado. Tú eres profundamente amada en estos momentos. Siente la vibración del espíritu en tu cuerpo. Siente el amor del espíritu en tu pecho y en tus pensamientos, una onda de pureza que puede aclarar todos los conceptos, que puede simplificar tu pensamiento para permitir que, aquí ahora, por unos momentos, escapes a la tiranía de la causa y el efecto, encuentres la libertad de estar más allá de la acción y sus consecuencias. Este es un espacio inmortal ahora. Es un espacio eterno, ¡y más que eterno!, es inmortal, porque cada parte de ti es bañada en la capacidad de percibir la eternidad a través de la carne, de la emoción y el pensamiento, sabiendo que no necesitas preservar nada de esto, sabiendo que vivir con alegría todo esto: sentidos, sentimientos, conceptos, es la forma más fiel de elevar la tierra hacia el cielo. Tú eres amada aquí ahora por esto, tú eres venerada aquí ahora para esto, para ser un motor, un motor de amor puro que inmortalice este mundo.

  Recorro tu cuerpo, sentidos y pecho. Recorro tu cerebro, tus pensamientos, conceptos. Y ni los ángeles del cielo, ni los demonios del infierno están aquí ahora para decirte qué has de hacer o cómo has de ser. Aquí eres tú quien está sentada. Aquí eres tú quien decidió acudir. Olvídate de los guías, olvídate de gurús y familia. Hoy estás tú frente a mí, frente a este espejo que está en el centro. Hoy es usted quien decide el camino a seguir, quien respira en su cuerpo; son sus pasos el camino, es su intención el destino. Todo lo que marque usted aquí ahora, queda grabado de un modo eterno, queda inmortalizado más allá del transcurso del tiempo.

 

  En la expansión hoy de su cuerpo hacia un punto más elevado y más bajo en sus meditaciones, la expansión de ese sistema energético ya familiar para llegar hacia otro más amplio que en realidad es más su hogar que aquel que le es conocido hasta ahora, en esa expansión está la clave de la eternidad, está la conquista de la inmortalidad. Porque esa expansión permite el trenzado de un cuerpo amoroso esencial que genera un nuevo mecanismo, una nueva calidad de energía que enriquece este universo y transforma el tiempo. Cuando usted se expande hacia abajo y hacia arriba como hoy ha hecho y está haciendo, alcanza dos diferentes vórtices de energía, unos palmos más arriba de su cabeza y más abajo de su perineo que conectan los tres niveles de vibración del alma. Estos tres niveles están unidos en esos dos puntos y describen cada uno de ellos un círculo, una burbuja alrededor de su cuerpo, que ha estado ignorada por milenios salvo en contados momentos. La limitación del trabajo energético al número siete ha sido la autolimitación para no alcanzar este estado que el universo no pedía hasta ahora. Estos tres círculos de energía que se ven enlazados a estos puntos, describen esferas que conviven girando cada una en un sentido diferente. La esfera del vacío gira en sentido negativo, lo que dirían contrario a las agujas del reloj, generando purificación y destrucción. La esfera de la presencia gira en sentido positivo, generando abundancia y construcción. La esfera de la unión tiene la necesidad de permanecer estable para que así el humano se pueda establecer con profundidad en el amor. Tanto el vacío como la presencia han de girar de una manera igual, equitativa, para que la unión pueda ser estable. Esta unión, cuando es estable, alimenta al resto del sistema con el amor que ustedes invocan. Este amor circula por un trenzado que recorre la parte central de su cuerpo, describiendo un infinito tras otro, creando nueve diferentes esferas que divinizan este cuerpo. En el encuentro de las hebras, en el espacio que hay entre esfera y esfera, en ese rozamiento, se da el amor, que alimenta su vida y le da sentido inmortal. Para que este sistema funcione, necesita ser ligado al sistema anterior, de los siete chacras. Para esto es utilizada la respiración y la compresión y distensión de los músculos de la lengua y el perineo; así se da un movimiento de energía suficiente como para trascender los límites del cuerpo físico y acceder a estos otros puntos más expandidos.

  Cuando todo este sistema fluye en armonía, se multiplica a sí mismo, generando una réplica de este cuerpo de energía en nueve diferentes niveles hacia arriba y en otros nueve diferentes niveles hacia abajo, los cuales se relacionan entre ellos, generando un total de 81 diferentes tipos de energía, de vibración, que construyen todos los mundos que usted puede visitar a través de la percepción extrasensorial. Lo importante es que todos estos mundos están cobijados en una misma esfera, que es su cápsula universal. Esta esfera es un eco de la semilla que habita en el centro de su pecho, una vibración translúcida, que es una esquirla de consciencia, la única que fecunda su ser a todos estos niveles. La cápsula universal que envuelve toda su concepción extrasensorial del universo, que en realidad es una multiplicación de este, su cuerpo, que en realidad son diferentes espejos en los cuales ve reflejado este, su cuerpo, es un eco de esta esquirla, de esta semilla de conciencia que habita su pecho. Es como las ondas que describe en un lago una piedra al caer, y al encontrar la orilla del lago, su limitación, encuentra su cápsula universal. Encontrar esta cápsula quiere decir el desafío, el descubrimiento de saber que uno puede trascenderla, y acceder a la pura consciencia. Ninguno de todos estos cuerpos, que puede visitar en lo extrasensorial satisfará nunca su deseo de conocimiento. Son simplemente mecanismos para generar, para multiplicar a muy diferentes niveles, este amor que usted siente en este su cuerpo, y que alimenta el universo en su estado actual. Es necesario que esto continúe sucediendo. Usted encuentra la satisfacción, no en ese conocimiento, no en esa exploración, expansión, que sucederá porque es natural que suceda, sino en el hecho del amor.

  Así que comience por amar su cuerpo, sus emociones y sentimientos, para que cuando acceda al resto del contenido de la cápsula, el alimento que tenga para dar al universo sea bueno y la experiencia sea satisfactoria para sí misma, porque el hecho de expandirse por la ambición de ser más grande, no le traerá satisfacción alguna, sino tormento. El desafío de encontrar la orilla de este lago, el desafío de descubrir que este espacio vasto y aparentemente ilimitado tiene un tope, es asomarse a la verdad, a la posibilidad de que exista una verdad, una libertad. Algo absoluto en algún sentido. Cuando usted encuentra ese límite, intuye, sabe, percibe, que hay algo absoluto al otro lado, algo que no puede ni imaginar desde este lado. La trascendencia de este límite consiste en volver a transformar la luz en oscuridad, consiste en renunciar a la propia iluminación, en no apegarse a toda la luz que ha conseguido, a todo el espacio que ha comprendido, a todo el amor que ha experimentado. Cuando usted renuncia a su luz, cuando usted experimenta que toda luz que ha experimentado no ha sido para usted misma, sino al servicio del universo, entonces, renunciando a lo mejor que nunca ha conocido, es que se abren las puertas de lo absoluto, es que se abre un espacio de consciencia ingrávido, oscuro, infinito. Un agujero negro a través del cual usted creará muchos otros mundos, universos, galaxias. Descubre, en definitiva, un cosmos, un caldo de cultivo, en el cual usted es todo y es nada. En ese cosmos usted es aniquilado, y sin embargo sigue vivo, más vivo de lo que nunca hubiera imaginado. Así, esta esquirla que lleva en el pecho, y que envuelve su universo, y que es su limitación, no es más que un reflejo de aquello que usted es.

  Muchos son llamados a cruzar el umbral. Pocos escuchan la llamada. De los pocos que escuchan, hay menos que sobrevivan a la vanidad de sentir el poder espiritual, y de los que sobreviven a esta vanidad, aún queda alguno dispuesto al vértigo de convertirse en un milagro. Si ha de renunciar a la luz para llegar más allá, entonces, no le importe quedarse en el camino. Porque a través del amor que genere hasta allí donde llegue, está sirviendo al mundo. Está haciendo un servicio diminuto en un universo minúsculo, pero que desde su perspectiva se torna importante. Respeto esta necesidad de sentir que su vida es importante. Mas considere, mirando el mundo, y la construcción y destrucción que acontece cada día, al menos considere por unos momentos, que no es imprescindible. Así que por qué no se libera de esa losa de ser alguien y echa a andar su motor de amor y de alegría. Atrévase. Atrévase a ser nadie. Quizás algún día se reirá por el hecho de, en algún momento, haber pensado que era importante.

 

  Usted es amada, es amada de un modo profundo, es amada para que ame, es amada para que vibre, es amada para que, cada día, nazca y muera, sin temor a la muerte, sin temor al infinito, siempre en el medio. Siempre en el centro. Usted fue bienvenido, bienvenido.

 

Transmisión de la energía y palabras de la presencia Yo Soy, por Alberto Saiz, en directo para un grupo.


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