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En Barreiro (Portugal), día 13 de mayo de 2011

Centro

Escucha el latido de tu corazón en el pecho: es el ritmo de la vida. Es quien te conoce mejor, quien puede comprender los secretos de tu existencia, el sentido.

Escúchalo ahora, latiendo en el pecho en este momento, en intimidad contigo mismo. Como una hoja cayendo del árbol, cada latido de corazón sólo sucede una vez. Cada latido nace y muere.

Cada momento es único.

Cada momento es Dios.

Es un milagro único.

¡Hay tanto amor ahora! ¡Hay tanto amor en tu corazón! Siente la llegada de lo divino, abre la puerta del corazón al milagro, a la sanación mayor, a tu cuerpo siendo recorrido por el flujo divino. ¡Hay tanto amor!

 

Tu pecho es un lago ahora.

Puedes mecer el lago a través de los deseos del corazón, desde dentro, o permitir que sean las piedras tiradas desde fuera las que muevan su superficie. Las olas generadas desde el centro, desde los deseos del corazón, son siempre más fuertes que las piedras tiradas desde fuera. Sólo es preciso un pequeño cambio en tu percepción de la realidad.

Es necesario que desees que sea así y que te perdones por cualquier preocupación, problema o estrés presentes en ti. El perdón quita importancia a las olas creadas por las piedras tiradas desde fuera. El perdón te acerca al centro una y otra vez; fortaleciéndote tras cada pedrada. Tu corazón continúa latiendo indestructible. El centro de tu corazón continúa latiendo.

 

Aquí, ahora, todo es Diosa, todo es Dios.

Todo es Amor aquí ahora.

Todo es Amor.

 

Transmitido en directo para un grupo por Alberto Saiz Rodríguez