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Campinas (São Paulo), 12 de mayo, 2009
Alinear alma y corazón
Eres amada, profunda y absolutamente amada.
Aquí, el milagro de tu presencia; aquí, el
milagro de tus pies sobre la tierra, vibrando cada una de tus células.
Aquí, el milagro de tu presencia en esta
sala, en la cual el mundo entero está presente, y por esto puedes alejarte y
acercarte respecto a experiencias que nunca antes habías pensado o imaginado.
Aquí ahora estamos en un campo paralelo a lo
cotidiano, abordando otra faceta de la realidad.
Lo mismo que un diamante, dispones de
distintas dimensiones de conciencia para iluminar distintas realidades, para
materializar distintas realidades. Aquí ahora, ninguna de ellas en concreto es
materializada: estáis experimentando la semilla de todo cuanto sucederá. Estás
en el umbral, en la puerta, en el espacio vacío que permite observar el
paisaje. En este espacio cabe el deseo que será algún día materializado;
también cabe el recuerdo de lo que ya fue experimentado. Tu relación con el
pasado y el futuro es algo volátil ahora, sujeto a cambios: en esta luz
espiritual no hay verdades absolutas en nada de cuanto experimentó o
experimentará.
Desde un nivel espiritual, no existe más que
la consciencia del observador, el ojo que da forma a su entorno. Por tanto, tal
y como sea su mirada ahora, así es como fue y será su vida. Y su mirada
depende, mientras esté encarnado como humano, de su campo emocional. Este campo
emocional es su motor vital capaz de unir cielo y tierra, materia y mente. El
estado de este campo, aquí ahora, genera una imagen de lo que fue y será.
Es por esto que te invito, en primer lugar, a
limpiar tu mirada, a limpiar tu emoción. Es fácil. Cada uno de vosotros aquí
sentados, ha llegado con un alma que atesora infinitamente mayor poder y fuerza
de la que como humanos podrían soñar. Aquí ahora contamos con la unión de
tantas almas como personas están sentadas, tanto las de aquellos que comprenden
estas palabras, como las de aquellos que no las comprenden o incluso las
rechazan. En el campo vibratorio, cada alma que está aquí presente, es ligada,
unida y potenciada con las demás, de modo que aquí ahora “imposible” no existe
para ninguno de los que os sentáis en esta sala. “Imposible” no existe,
consecuentemente, para ningún habitante de esta tierra, porque aquí ahora,
cualquier cambio que suceda en cada uno de vosotros tiene un impacto directo en
el mundo que habitáis. Así, del mismo modo que te sientas sin esfuerzo en tu
silla, sin esfuerzo, de ese mismo modo estás sentada en la estructura que
nuestras almas forman aquí ahora. Relaja tu modo de contemplar la vida, con la
intención de que tu contemplación se aclare para generar una realidad perfecta.
Perfecta no en parámetros mentales, sino exactamente en la forma que nuestras
almas saben que es apropiado aquí ahora. Simplemente permite suceder. Permite
suceder.
Ahora eres doblemente amada, doblemente
amada.
Porque el corazón humano alineado con el
corazón del alma es efectivamente un diamante que puede recibir múltiples
rayos, emanaciones divinas, reflejando cada una de ellas en diferentes
direcciones. Gracias a este alineamiento pueden llegar hasta tu corazón, y
pueden hacer que el universo se experimente a sí mismo a través de ti. Por esto
hoy el universo es una fiesta, porque hoy es desvelada otra parte de la verdad.
Desde la cabeza hasta los pies, eres bañado en la fuerza espiritual de tu alma,
de nuestras almas, que aquí ahora unen el corazón de la tierra al corazón del
cosmos, el corazón dorado de la tierra con la estrella que palpita en el centro
del cosmos.
¿Qué significa está unión del corazón de la
tierra con el corazón del universo? Es la luz de la verdad; no una verdad
absoluta, y tampoco relativa: es el encuentro diario entre la emoción y el
alma. Toda experiencia desequilibrada respecto al amor nacido de este encuentro
está siendo limpiado de la superficie terrestre ahora. Todo eso está llamado a
desaparecer. De momento, repites tus errores hasta purificarte a través de
ellos. Parece que todo está más desequilibrado que nunca, porque está
iluminando el cambio. Y la vía para hacer efectivo este cambio no es afrontar
estas situaciones desestabilizadoras como desafíos: no viváis esto como un reto
personal, porque ya no podéis continuar viviendo desde la personalidad. Afrontar
esto como una purificación que tiene origen, motor y final en vuestras almas;
cada vez que llega un nuevo desequilibrio, el dolor o la euforia, no viváis
esto a un nivel personal, entreguen el desequilibrio a sus almas. Ten el coraje
de parar todo y entregarte a tu alma. No es a través de la acción que puedes
resolver los conflictos. Es la incorporación de la cualidad femenina lo que
completa el proceso de ascensión, la encarnación de vuestras almas. Es el
coraje para quedarte quieto, para aceptar el momento y dejarlo en manos de tu
alma, diciendo directamente para ella que ya no quieres manipular más tu vida,
sino que ésta es dirigida por tu parte iluminada.
Con cada pausa vivida en actitud de entrega,
un poco más de su vibración primordial es incorporada a la tierra. Es a través
de esta acumulación como el problema deja de presentarse una y otra vez,
abriendo una ventana de oportunidad para otro tipo de vida, la cual tampoco es
proyectada desde su personalidad: es la vida nacida cada momento como resultado
de esa entrega, como combinación de nuestras entregas.
Para el espíritu no existe una verdad
absoluta en el pasado o en el futuro: es absolutamente flexible para reflejar
la realidad del momento en función de las personas que están encarnadas en la
tierra, y la disponibilidad de estas personas para encarnar sus almas. Por
esto, la verdad cambia a cada momento. El momento en que vives impregnado en
divinidad, la realidad no se repite nunca, la nueva vida es diferente cada día.
La capacidad para repetir experiencias desaparece, y el mundo es diferente cada
día delante de tus ojos, porque tu sentimiento alineado con el alma evoluciona
cada día, generando una mirada y una realidad diferentes cada día.
Sea como el agua, que en cada momento recibe
un pez diferente: recibe lo mismo al delfín, a la tortuga o a cualquier otro
ser que nade a través de él. Pero si sus aguas tienen movimiento, generarán una
pureza que atraerá peces que necesitan pureza. De este modo, tú no escoges tu
vida, es la vida quien escoge por ti en función de tu actitud emocional, de tu
actitud de entrega y alineamiento.
Manifiesta la vida cada momento.
Todo es amor. Todo es amor.
Transmitido en directo por Alberto Saiz para un grupo
mistizaje@gmail.com